Aranceles de México a las importaciones de Asia: qué revisar antes de mover un proveedor

Operario caminando frente a una fila de contenedores de colores

En enero de 2026 México aplicó aranceles de entre el 5% y el 50% a 1.463 fracciones de productos provenientes de países con los que no tiene tratado comercial. China está en esa lista, y también Corea del Sur, India, Malasia y Tailandia. El universo afectado ronda los 52.000 millones de dólares, cerca del 8,6% de todas las compras externas del país.

Si importás a México desde Asia, la pregunta no es si te afecta. Es cuál de tus fracciones cambió, en cuánto, y qué se puede hacer con la estructura de la operación.

Lo primero: el arancel no es uno, son 1.463

El error más caro que vemos en estas semanas es tratar la medida como un porcentaje único. No lo es. El rango va del 5% al 50%, y dos productos que en tu catálogo viven en la misma categoría comercial pueden haber quedado en extremos opuestos de ese rango, porque lo que se gravó son fracciones arancelarias, no familias de producto.

La consecuencia práctica: cualquier cálculo de impacto que arranque en “nos subieron los aranceles un X%” está mal desde la primera línea. El ejercicio correcto es fracción por fracción, sobre el listado real de lo que importás, con la clasificación verificada. Y acá aparece el segundo problema, que es anterior: mucha operación mediana no tiene esa clasificación revisada por nadie desde el día en que se abrió.

IMMEX no quedó afuera, y eso es lo que más se está malinterpretando

Los aranceles de enero aplican a importaciones definitivas. Una operación bajo programa IMMEX que introduce componentes de origen asiático de forma temporal, para incorporarlos a un bien terminado que después se exporta, mantiene su tratamiento bajo el programa.

Eso no convierte a IMMEX en una puerta de escape general, y conviene decirlo con claridad porque es la lectura apurada que circula. IMMEX exige que el bien salga. Si una parte de tu producción se queda en el mercado mexicano, esa parte cambia de régimen y entra al arancel nuevo. La pregunta operativa deja de ser “¿puedo usar IMMEX?” y pasa a ser “¿qué proporción de mi volumen realmente se exporta, y puedo sostenerlo documentalmente?”.

A esto se le suma la reforma a la Ley Aduanera que entró en 2026, que endurece los requisitos de trazabilidad y la responsabilidad del importador. Dos cambios que llegaron el mismo año y que se leen mejor juntos que por separado.

Las tres salidas reales, en orden de esfuerzo

1. Revisar la clasificación antes que cualquier otra cosa

Es la más barata y la que casi nadie hace primero. Una fracción mal asignada puede estar pagando un arancel que no le corresponde, y también puede estar pagando de menos, que es el escenario que termina en un crédito fiscal años después. Con 1.463 fracciones tocadas de golpe, la probabilidad de que alguna de las tuyas haya cambiado de tratamiento sin que nadie lo note es alta.

2. Revisar el origen, que no es lo mismo que el lugar de compra

El arancel depende del país de origen de la mercancía, no de dónde está el proveedor que te factura. Es una distinción que se vuelve central cuando el proveedor es un trading que consolida de varias plantas: dos embarques del mismo proveedor pueden tener orígenes distintos y tratamientos distintos.

Verificarlo requiere saber en qué planta se fabricó cada lote, y eso requiere alguien en el lugar. Es la parte del trabajo que no se resuelve por correo.

3. Recalcular el costo total, no el arancel

Un arancel del 20% sobre un producto cuyo flete y despacho representan el 30% del costo aterrizado no es lo mismo que el mismo 20% sobre un producto liviano y caro. Hay operaciones donde el arancel nuevo se compensa consolidando mejor, y hay otras donde no hay consolidación que alcance y lo que corresponde es revisar el proveedor o el origen.

La única forma de saber en cuál de las dos estás es hacer el cálculo con los números de tu operación. No con un promedio del sector.

Lo que no recomendamos

Cambiar de proveedor por el arancel, sin más. Es la reacción más común y la que más caro sale, porque cambia una variable conocida (el costo) por varias desconocidas: la calidad real de la planta nueva, su capacidad en temporada alta, su cumplimiento de plazos y su comportamiento cuando algo sale mal. Un ahorro arancelario del 15% se lo come un lote rechazado.

Si el cálculo dice que hay que mover producción, se mueve. Pero primero el cálculo, y después con la planta nueva auditada antes del primer pedido, no después.

Cómo leer las cifras de esta nota

Los números de arancel y de universo afectado son los de la medida publicada en enero de 2026. Las fracciones y los porcentajes se actualizan, y el detalle que le aplica a tu operación depende de tu clasificación específica. Esta nota sirve para saber qué preguntar; no reemplaza la revisión de tus fracciones ni una opinión legal sobre tu caso.